20080617

hoy no tengo un pretexto
que tal vez sea un acierto
hoy tengo un sentido ácimo y ciego

mis dunas resisten al viento
y en el empeño
crecen a mayor obstáculo al aéreo

sobre mis crestas avanzan diminutos manantiales
vienen del mar
son hijos de anteriores tormentas

en mis ondas sobreviven mitos y leyendas
que nadie crea,
en ellas se orean catástrofes humanas

alimento matojos y herbazales
que vienen en ser praderas ralas
de la marisma ferviente que antaño hubiera

sobre mí planean canículas y aves
soy playa y no soy desierto,
bienhallada sea la noche que me iguala con la luna

soy fuerte porque soy inasible
por eso no soy nada
soy infinito, soy incontable, soy inexacto

y aquí orillado en la galerna
sólido como un sueño, avanzo
ya nada me para, ya no soy mar, y soy mar adentro

me reúno, auno, ayuno
y voy con tempestad maldita
donde nada me detenga, me contenga, ni quizá me tenga

soy el creciente que nadie espera, la semilla del tiempo nuevo
dará igual la cosecha:
la envidia de Caín volverá matar la inocencia

20080607

Su Risa

-Me puedo morir sabiendo
que como el amor
la mar son olas que van
y vienen
y caracolas
que no hablan solas,
y las playas infinitas...
como el fondo de sus ojos,
atracados en bahías,
al resguardo de los soles
que destellan en su risa...

-Me puedo morir, sabiendo
que como el amor...
la vida es tierra esplendorosa
donde el aire de de la brisa
trae olores de tempestades
y flores de las marismas...
donde las mismas aves
que cortan en el cielo
con su aleteo
las nubes que se atraviesan...
traen el agua que fecunda
aguas, bosques y cultivos,
y avenan las tristes almas
que, ya lejos del estío,
y a las manos que trabajan
con cuerda, con hilo y guitarra,
sobre la masa del pan
que comen los hijos de las mujeres,
las hijas del universo
los que arrancan los espinos
que detienen nuestro paso lento
por el camino que nos lleva...
(revuelto, esquiva encina,
pendiente maldita, escarpada subida)
al pais que seguimos llamando libertad...
y las playas infinitas...
como el fondo de sus ojos,
atracados en bahías,
al resguardo de los soles
que destellan en su risa...